jueves, 17 de marzo de 2011

Recorriendo Andalucía. Día 1: Córdoba

El viernes por la mañana partimos hacia Córdoba, después de 6 horas, llegamos a destino. 
Llovía, tal como había visto en el servicio meteorológico días previos. Pero no importaba, estaba allí para conocer aquella ciudad que tanta historia tenía.

Antiguamente Córdoba era la capital política, intelectual del imperio islámico en España. Me informé sobre los lugares y sitios a los que debía ir. La Mezquita-Catedral, el barrio La Judería, El Alcázar de los reyes católicos, el Puente Romano... Como guía de turismo no hubiese estado nada mal. 


Pasadas las 14horas, nos fuimos de tapas. La especialidad de la casa era el gazpacho andaluz,  rabo de toro a la andaluza, salmorejo. No me animé a pedir el segundo. 
Gazpacho andaluz: sopa fría a base de tomates, pepinos, aceite de oliva, pimientos, ajo. 
Mojar el pan allí, una delicia.


De tapas! Con Geoffrey y Benoit.


Y después de tanta comida, a caminar un poco para bajar los postres, como decimos en Argentina. 


Al llegar a la Mezquita me quedé flipada y eso que todavía no había entrado, sólo había observado la fachada externa. 
Antes de entrar oí que un guardia de seguridad le decía a dos turistas que no la llamaran Mezquita, ahora es la Catedral de Córdoba. Me quedé pensando... Venga hombre si se la conoce como Mezquita, la tercera más grande del Mundo, Patrimonio de la Humanidad. Pero luego entendí. Es un templo que fue construído en el siglo VIII, tras la intervención islámica en Córdoba. Pero luego, hacia el 1300 se dio la reconquista y transformación cristiana, y allí decidieron hacer su catedral.



Calles de Córdoba y exterior de la Mezquita-Catedral


El término "Mezquita" lo han eliminado por completo. Incluso en el folleto que me dieron figura como "Antigua Mezquita". En las normas de visita dice muy claramente: "Recuerde que la visita a la Iglesia Catedral es de culto católico", "Descubra su cabeza cuando entre al tempo". Sí, ya entendimos Master, está prohibido el culto musulmán. 



Creo que ahí es donde radica la importancia de esta maravilla. Y se me olvidó decir que antes de la Mezquita, había un templo romano. En fin, una increíble fusión de religiones y culturas en un solo lugar. Los cristianos reconstruyeron la Catedral en el interior de la Mezquita, sin derribarla. 

 No podía creerlo, estaba allí adentro. Me quedé impresionada con las columnas y los arcos infinitos, de color beige y colorado, parecía que no terminaba más. Había tantas cosas para observar que no sabía hacia dónde orientar mis ojos. 

Arcos bicolores de estilo gótico

Pili en el interior 

No debo olvidar el Patio de los Naranjos, que forma parte de la Mezquita. Era el sitio en donde los musulmanes hacían sus purificaciones en la fuente.



Detrás la torre Alminar, desde donde se llamaba a los fieles a la oración.

Qué más contar de Córdoba. Sus callejuelas muy estrechas, las paredes blancas, blancones con flores muy típico. En especial, el Barrio La Judería, que es donde se sitúa la Mezquita-Catedral. Y como su nombre lo indica, allí vivía la población judía de la ciudad.


"El callejón de las flores" Una de las más conocidas en Córdoba desde donde se puede apreciar la Torre de Alminar de fondo.

Y por último el Puente romano. 




Espero no haberos cansado pero sí que os haya gustado. Luego os contaré mi paso por Sevilla.


Volveré y seré millones.

lunes, 7 de marzo de 2011

Un día en El Rastro

¿Y si vamos al Rastro? Esa fue la pregunta que les hice a las chicas  y ni lo dudaron. 
Aprovechando el domingo estupendo y soleado, nos levantamos temprano para ir al mercado más grande de España; del que tanto me habían hablado y había leído en la web. Y así fue como cogimos el Metro hasta La Latina.

Comenzando el paseo, con Mina y Jenny.


Calles y más calles. Caminar hacia la izquierda o hacia la derecha, parecía que no terminaba más. Cientos de puestos donde encontrar lo que se les ocurra. 

El Rastro

El primer puesto con el que me tropecé era de pashminas. Con flores, lisas, a cuadros, para todos los gustos. No lo dudé, 2 € cada una. Buenos días, llevaré una verde y una lila.  Seguimos caminando, observando todo lo que vendían. Olvidé de nombrar libros, diccionarios, figuritas, joyas, barbies, vinilos...



El olor que había en algunos puestos era predecible. Antigüedades que estarían guardadas vaya uno a saber dónde.


Cuadros, valijas, ropa, revistas de hace unos meses, ropa interior, comida, zapatos, cds, accesorios para móviles, pájaros, jaulas, colchones... todo eso y más, estaba en el Rastro. 




Muchos venden las mismas cosas, y varían los precios. No queda otra que preguntar, y regatear precio. Cuatro extranjeras... Si ¿cuánto cuesta esto? Este... cuesta.... Si, no soy boluda, nos vió la cara. Mientras nos miraba, pensaba el precio. Seguimos nuestra ruta.

Hacia el mediodía se tornó intransitable, miles de personas colmaron el mercado. Optamos por comer algo. A lo lejos visualizamos un cartel que decía: Bocadillo + bebida: 3,5 €. Tenía más hambre que un linyera asique fuera lo que fuera, lo iba a comer igual. Estuvimos 20 minutos y nos fuimos. 



Elegimos un bocadillo de Pollo con pimientos y queso


No alcancé a tomarle fotografía, escuché sonidos, platillos y otros instrumentos. Me di vuelta. Un grupo de 10-15 personas, los Hare Krishna pasaban caminando y cantando, muy alegres.  

Sin dudas, volveré otro domingo. Es un sitio increíble, y todo lo que buscas, lo encuentras en El Rastro.