jueves, 1 de febrero de 2018

Tel Aviv, la "Ciudad Blanca" de la Bauhaus

Y sí, un día llegué a Israel.


Aeropuerto Internacional Ben Gurión

Adentroooo


Cosmopolita, europea, moderna y fascinante. Así es Tel Aviv, la segunda ciudad más importante de Israel, después de Jerusalem.


Retsif Herbert Samuel

Opera Tower


Por un momento pensé que no iba a llegar. En el aeropuerto de Eilat, en el sur del país, pasé por una situación no muy agradable. Y después de tanto ver "Alerta Aeropuerto", ahí estaba yo y me tocó vivirlo desde adentro. Me sentía la protagonista.

No podían entender qué hacía viajando sola. Una mujer occidental, en medio oriente. Después de un interrogatorio de 10 minutos: ¿Qué hacés viajando sola? ¿Cómo llegaste hasta acá? ¿Quién hizo la valija? ¿Viniste caminando o como? ¿Tenés o te hiciste amigos? ¿Qué fuiste a hacer a Jordania? Y todo así.. yo solita.. en el culo del mundo, con mi valijita y carita... Pero no terminó ahí, me llevaron a un cuarto, varias preguntas de nuevo y me revisaron el bolso de mano y la valija. Sacaron todo y con un aparato, le pasaban a todo lo que allí tenía. No encontraron nada, por supuesto, y me dejaron hacer el check in. Fue bastante duro. Pero finalmente pasé a la sala de embarque y en breve saldría mi vuelo a Tel Aviv.

Tel Aviv y su relación con la Bauhaus
Nos remontamos a los años 30, cuando un destacado grupo de arquitectos judíos huyó de Alemania ante el ascenso de los nazis al poder. Emigraron a Israel, más precisamente a Tel Aviv e implantaron un novedoso y moderno plan de urbanismo, basado en los principios de la bauhaus.

La Bauhaus fue una escuela de diseño, arte y arquitectura alemana, fundada por el Walter Gropius.“Simplificar las formas y reducir el objeto a la mera funcionalidad”, decía él. 







Tel Aviv cuenta 4 000 edificios del estilo Bauhaus, y es por eso que en 2003 fue declarada Patrimonio de la Humanidad, a la “Ciudad Blanca” por la Unesco. 

Este estilo arquitectónico se caracteriza por diseños simples, minimalistas, líneas rectas, balcones curvos, paredes blancas y escasa decoración.






La mejor manera de disfrutar de estos edificios es perdiéndose por el boulevard Rothschild y las calles Shenkin, Bailik, Dizengoff.




Bailik



Boulevard Rothschild


Disfruté de sus increíbles playas de arenas blancas que dan al Mar Mediterráneo.


Gordon beach


También estuve en la histórica Jaffa o “Yafo”, su puerto es uno de los más antiguos del mundo.








Recorrí el Shuk Ha'Carmel, o simplemente Carmel, colorido y ruidoso, el mercado más atractivo de la ciudad, donde sus vendedores te venden sus productos a los gritos. Es muy común, lo vi también en el de Jerusalem y en los de Palermo, en Sicilia 





Baklavas, especies, gomitas, jugos deliciosos, y mucho más.


Mi medicina


Deliciosos baklavas

Me traje 20.

Tan lejos y tan cerca de los problemas de la región, así es Tel aviv. La cara cosmopolita de Israel.

viernes, 12 de enero de 2018

Recorriendo el Shuk

Como de costumbre, pierdo la cabeza en los mercados. 

Me encanta recorrerlos cada vez que llego a una nueva ciudad. Es una manera de ver parte de la cultura de un lugar y su gente. 




El Shuk, es el más grande de Jerusalem, reúne productos característicos de todas las comunidades que conviven allí: armenios, palestinos, judíos ortodoxos se mueven a diario entre dulces árabes, especias, frutas, panes, jugos. 



El paraísoooo




 Mazapán


Baklava


Caminando por los largos pasillos, se siente el aroma de todos esos alimentos, un verdadero espectáculo para los sentidos. Amo preguntar, detenerme, probar.



Me hice amigo del que vendía baklava y de otro que tenía unas cositas saladas, delicioso.



El mercado se convirtió en una parada obligatoria de mis cuatro días en Tierra Santa.






Extraño sus colores, comidas, sus personajes y los gritos de los vendedores. 
Jerusalem, voy a volver.

viernes, 5 de enero de 2018

Recuerdos de Jerusalem

Hace exactamente un mes llegaba a Israel...

Mi mejor terapia para superar la depresión post viajes es repasar mis fotografías y de alguna manera, recrear lo vivido. 

Estaba atardeciendo y terminaba el recorrido por la Old City. No lo podía creer. 

Después de tanto pensar en Tierra Santa, estaba allí. 

¡Qué felicidad! 

Los sueños están para cumplirse.




 Muro de los Lamentos







Iglesia del Santo Sepulcro

Zoco árabe

Con Musa, un amigo que me hice. 
Me traje de regalo mi nombre en árabe. 

Siempre en mi corazón