Dubrovnik, la Perla del Adriático

Y un día volví a escribir. Cómo dejé pasar tanto tiempo con lo que me gusta hacerlo y contar de mis andanzas por el mundo. Justamente, anoche le contaba a unos amigos del blog, y acá estoy. 

Hay momentos dentro de un viaje que quedan grabados para siempre.
Caminar Dubrovnik es recorrer muchos años de historia de esta urbe de la costa Dálmata. En 1979 fue Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Entrar, una mañana de verano a la Stari Grad (Ciudad Vieja) por la Puerta Pile fue único.
Este viaje empezó con una foto, como casi todo en mis viajes.




Viajar a Dubrovnik es adentrarse en un mundo medieval. Dicen que sus murallas son las más lindas del mundo y lo pude comprobar. 







No por nada es la Perla del Adriático



El mejor momento para recorrerla es de noche, cuando ya casi no quedan turistas. Perderse por sus callecitas es lo mejor que te puede pasar. No hay monumentos, ni caos ni ruido. 
Sólo rincones bonitos (y gatitos) esperando que alguien llegue hasta ellos.

Un año atrás me encontraba en esta ciudad, luego de pasar unos días recorriendo Zagreb, Zadar y Split. Cada una con su encanto, pero Dubrovnik tiene ese que se yo. Croacia fue una grata sorpresa. Sabía que era un país encantador pero no me imaginaba tanto: increíbles parques naturales, playas con aguas cristalinas, pueblos construidos con rocas, ciudades medievales, los lugareños súper amables.

Como dirían mis amigos españoles, “Dubrovnik es una pasada, tío”. 

Escribir estas líneas, recordas esos días, los recorridos, la vida de viajero, los tiramisú y las pastas (no es italia pero viví a base de eso en Dubrovnik), me da ganas de tomarme un avión right now. El hermoso y caótico mundo de la Educación provincial, te mata. 

Mientras tanto, cierro los ojos y comienzo a viajar.



 Oh, Twix cuánto te extraño!




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